Las ventanas correderas tienen una ventaja fácil de entender: se abren sin ocupar espacio dentro de la habitación. Las hojas se desplazan lateralmente sobre sus carriles, por lo que no necesitas dejar libre la zona situada delante de la ventana.
Esto puede resultar especialmente práctico en habitaciones pequeñas, cocinas, balcones o salidas a terrazas.
Pero ahorrar espacio no significa que una corredera sea automáticamente la mejor elección. El aislamiento, el tamaño del hueco, la ventilación y el uso diario también deberían formar parte de la decisión.
Veamos cuándo merece la pena elegir este sistema y cuándo puede ser preferible valorar otras opciones.
¿Cómo funciona una ventana corredera?
En una ventana corredera, una o varias hojas se desplazan horizontalmente a través de unos carriles.
A diferencia de una ventana practicable, las hojas no giran hacia el interior de la habitación al abrirse.
Esto permite colocar muebles, una mesa, un sofá u otros elementos relativamente cerca de la ventana sin que interfieran con su recorrido.
Es precisamente esta forma de apertura la que explica buena parte de sus ventajas, pero también algunas de sus limitaciones.
Ventajas de las ventanas correderas
No ocupan espacio al abrirse
Es su principal ventaja.
Al desplazarse lateralmente, no necesitan una zona libre para realizar el giro de la hoja.
Puede marcar una diferencia importante cuando cada centímetro cuenta o cuando la distribución de la habitación hace incómoda una apertura practicable.
Son prácticas junto a terrazas y balcones
Las correderas también pueden resultar cómodas en accesos a terrazas y balcones.
Permiten mantener despejada la zona situada delante del cerramiento y evitan que una hoja abierta interfiera con muebles o zonas de paso.
Permiten trabajar con diferentes dimensiones
Existen sistemas correderos para diferentes tipos de hueco, desde ventanas convencionales hasta soluciones acristaladas de mayores dimensiones.
Cuando el hueco es especialmente grande, también pueden estudiarse sistemas específicos, como las correderas elevables, según las características del proyecto.
Facilitan una estética con protagonismo del vidrio
En determinados sistemas de aluminio es posible plantear superficies acristaladas amplias y diseños visualmente ligeros.
Esto puede resultar interesante cuando se busca aprovechar la entrada de luz o mantener una buena conexión visual con una terraza, patio o jardín.
¿Qué inconvenientes tienen?
Conocer las ventajas es importante, pero también lo es entender sus limitaciones.
No permiten abrir completamente todo el hueco
En una corredera convencional, las hojas se desplazan unas sobre otras.
Esto significa que, al abrirla, una parte del hueco permanece ocupada por las propias hojas.
Si tu prioridad es conseguir la máxima apertura posible, conviene comparar diferentes configuraciones antes de decidir.
El aislamiento depende mucho del sistema
Aquí existe una diferencia importante respecto a otros tipos de ventana.
En términos generales, una corredera convencional suele ofrecer una estanqueidad inferior a la de una ventana practicable de prestaciones comparables, debido a la propia forma en la que se desplazan y cierran las hojas.
Esto no significa que todas las correderas aíslen mal.
Existen diferentes sistemas y configuraciones, incluidas soluciones correderas de mayores prestaciones. Además, el resultado depende del perfil, el vidrio, las juntas, los cierres y la instalación.
Si mejorar el aislamiento térmico o acústico es tu prioridad principal, conviene indicarlo antes de elegir el sistema.
Hay que pensar en cómo quieres ventilar
En una corredera convencional, la apertura disponible depende del número y la configuración de las hojas.
Para muchas estancias esto no supone ningún problema, pero si buscas unas condiciones de ventilación determinadas, merece la pena compararla con otros tipos de apertura.
¿Cuándo elegir una ventana corredera?
Puede tener especialmente sentido cuando:
- Tienes poco espacio delante de la ventana.
- Hay muebles próximos al hueco.
- Una hoja practicable dificultaría el paso.
- Buscas una apertura cómoda hacia un balcón o terraza.
- Quieres evitar que las hojas invadan la habitación.
- El proyecto requiere una solución corredera por sus dimensiones o distribución.
Por ejemplo, imagina una habitación pequeña con un escritorio situado debajo de la ventana.
Una hoja que gira hacia el interior puede obligarte a retirar objetos cada vez que quieras abrirla. Con una corredera, el escritorio puede permanecer en su sitio.
Es una situación sencilla, pero explica perfectamente por qué el sistema de apertura debería elegirse según el uso real de la habitación.
¿Cuándo puede ser mejor una practicable?
Si tienes suficiente espacio para realizar el giro de las hojas y das mucha importancia a la estanqueidad, merece la pena comparar la corredera con una ventana practicable.
También puede ser una alternativa interesante cuando quieres disponer de determinadas posibilidades de ventilación.
No significa que una sea mejor que la otra en términos absolutos.
Una ventana practicable puede resultar excelente en una habitación y ser incómoda en otra porque choca con un mueble. Una corredera puede solucionar ese problema, aunque presente otras diferencias que deberás valorar.
La distribución de la estancia importa tanto como las características técnicas.
Correderas convencionales y correderas elevables no son lo mismo
También conviene distinguir entre diferentes sistemas.
Una corredera convencional está pensada para desplazar las hojas lateralmente sobre sus carriles y es habitual en ventanas, balcones y diferentes cerramientos.
Una corredera elevable utiliza un mecanismo diferente y suele plantearse especialmente para hojas de mayores dimensiones.
Puede tener sentido, por ejemplo, cuando se busca crear una gran superficie acristalada entre el salón y una terraza o jardín.
Por eso, hablar simplemente de “ventana corredera” puede quedarse corto cuando el proyecto tiene dimensiones importantes.
El tamaño del hueco condiciona la elección
No requiere la misma solución una ventana de dormitorio que un gran acceso acristalado a una terraza.
A medida que aumentan las dimensiones, cobran más importancia aspectos como:
- El peso de las hojas.
- La facilidad de desplazamiento.
- La configuración de los perfiles.
- El acristalamiento.
- Los herrajes.
- El sistema de cierre.
Por eso, antes de elegir una corredera para un hueco grande es importante estudiar las medidas reales y determinar qué sistema resulta adecuado.
¿Qué vidrio elegir?
La elección del vidrio no debería hacerse únicamente en función del sistema de apertura.
Hay que valorar las características de la estancia, la orientación, las dimensiones y las necesidades térmicas o acústicas del proyecto.
Si el ruido exterior es uno de los motivos por los que quieres cambiar las ventanas, coméntalo antes de pedir presupuesto.
Lo mismo ocurre si tienes una gran superficie acristalada con mucha exposición solar.
La ventana debe plantearse como un conjunto y no como una suma de componentes elegidos por separado.
La importancia de una buena instalación
El funcionamiento de una corredera depende también de su correcta instalación.
Las hojas deberían desplazarse adecuadamente y los diferentes elementos del cerramiento deben quedar correctamente ajustados.
Esto cobra todavía más importancia en huecos de grandes dimensiones, donde el peso y la configuración del conjunto pueden ser mayores.
Por eso, además del perfil y el vidrio, conviene valorar cómo se realizará la fabricación y el montaje.
Qué preguntar antes de pedir presupuesto
Si estás comparando ventanas correderas, intenta averiguar exactamente qué solución te están proponiendo.
Puedes preguntar:
- Qué sistema corredero se instalará.
- Cuántas hojas tendrá.
- Qué parte del hueco podrá abrirse.
- Qué vidrio incluye.
- Qué prestaciones ofrece la configuración propuesta.
- Qué trabajos están incluidos en la instalación.
Así podrás comparar opciones reales en lugar de quedarte únicamente con que todas son “correderas de aluminio”.
Ventanas correderas de aluminio a medida
Si después de valorar sus ventajas y limitaciones consideras que una corredera encaja con tu vivienda, el siguiente paso es estudiar las dimensiones y características del hueco.
En Cristaltec trabajamos con ventanas correderas de aluminio en Terrassa adaptadas a diferentes proyectos en Terrassa.
Puedes consultar nuestro servicio de ventanas correderas de aluminio para conocer las opciones disponibles y valorar qué sistema puede encajar mejor con tu espacio.
Preguntas frecuentes sobre ventanas correderas
¿Las ventanas correderas aíslan menos que las practicables?
En términos generales, una corredera convencional puede ofrecer menor estanqueidad que una practicable de prestaciones comparables. Sin embargo, existen distintos sistemas correderos y el resultado depende de la configuración completa de la ventana.
¿Son adecuadas para habitaciones pequeñas?
Pueden resultar especialmente prácticas cuando hay poco espacio, ya que las hojas no necesitan girar hacia el interior de la habitación.
¿Una corredera permite abrir toda la ventana?
En las configuraciones convencionales, normalmente una hoja se desplaza sobre otra y parte del hueco permanece ocupada. Existen otras configuraciones, por lo que conviene estudiar cada proyecto.
¿Corredera convencional y elevable son lo mismo?
No. Son sistemas de funcionamiento diferente. Las correderas elevables suelen utilizarse especialmente en proyectos con hojas y superficies acristaladas de mayores dimensiones.
¿Son una buena opción para una terraza?
Pueden serlo cuando se quiere evitar que las hojas invadan la zona interior o interfieran con el paso y el mobiliario. Las dimensiones y las prestaciones necesarias determinarán qué sistema resulta más adecuado.
¿Se pueden fabricar a medida?
Sí. Las dimensiones y la configuración pueden adaptarse a las características del hueco y del proyecto.
Entonces, ¿merece la pena elegir una corredera?
Sí, cuando sus ventajas responden a una necesidad real.
Si tienes poco espacio, muebles próximos a la ventana o buscas una apertura lateral cómoda hacia una terraza, una corredera puede tener mucho sentido.
Si tu prioridad principal es otra —por ejemplo, determinadas prestaciones de estanqueidad o una apertura diferente del hueco— merece la pena compararla con otros sistemas.
La pregunta no es si las ventanas correderas son mejores o peores, sino si son las adecuadas para ese hueco concreto de tu vivienda.